Un día cualquiera, en un lugar cualquiera de una vida cualquiera,
pasose ella por mí, sin notarme, sin café, sin ella.
Ausente, carente, vacío de ella, corrí lejos de mí
notando que no podría ahogarme en su aliento, si ella no me viera
Gritele de frente que me sintiera, que me ahorcara,
que si ella me fantaseaba y me soñaba constantemente
moriría asfixiado con mis pulmones funcionando,
por el exceso de deseo y de cariño, dijele,
pero sobretodo, a causa, de la ausencia de ella.
martes, 27 de diciembre de 2011
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