Un día cualquiera, en un lugar cualquiera de una vida cualquiera,
pasose ella por mí, sin notarme, sin café, sin ella.
Ausente, carente, vacío de ella, corrí lejos de mí
notando que no podría ahogarme en su aliento, si ella no me viera
Gritele de frente que me sintiera, que me ahorcara,
que si ella me fantaseaba y me soñaba constantemente
moriría asfixiado con mis pulmones funcionando,
por el exceso de deseo y de cariño, dijele,
pero sobretodo, a causa, de la ausencia de ella.
martes, 27 de diciembre de 2011
viernes, 16 de diciembre de 2011
¿Qué es una playa sin ti?
¿Qué es una playa sin ti?
Tal vez un mar de arena bañando las costas de agua salada.
¿Qué es un playa sin ti?
Una hermosa infinidad de cosas carentes de tu mágica belleza.
Una muchedumbre de granitos de arena
Celosos, en huelga
Por no poder acariciar tu sexo desnudo
Tu rostro apenado
Tus piernas benditas.
¿¡Qué carajos es una playa sin ti!?
Una playa sin ti
Es un cielo sin nubes en la mañana:
Hermoso,
Es cierto, pero sin belleza pura
martes, 1 de noviembre de 2011
De ella.
El aire escaso que sale de mi voz, la pausa del mundo y mi rostro enardecido de pena y pasión, serán siempre de ella. Hace mucho tiempo se ganó las escrituras de todo y ha sabido permanecer en mi con tanto merito, que no podrían ser de nadie más.
Podré besar a alguien más, eso no puedo negarlo, incluso lo desearé con fuerzas y sin tapujos, pero será ella o por lo menos su presencia en mí, quien estará regalándole a alguna chica, de esas que aparezcan en mi vida para no volver a aparecer, esa pertenencia que es solo suya.
No podría ni siquiera imaginar un beso que no me sepa a ella, aunque lo haya dado, ya no los recuerdo o no quiero hacerlo.
De ella, serán de ella, como los desayunos en la cama, como mi desnudez sin pena, como mi respiración entrecortada, aunque me muera anciano, aunque se vuelva ajena, aunque la vida se me escape, aunque no volviera a verla.
Podré besar a alguien más, eso no puedo negarlo, incluso lo desearé con fuerzas y sin tapujos, pero será ella o por lo menos su presencia en mí, quien estará regalándole a alguna chica, de esas que aparezcan en mi vida para no volver a aparecer, esa pertenencia que es solo suya.
No podría ni siquiera imaginar un beso que no me sepa a ella, aunque lo haya dado, ya no los recuerdo o no quiero hacerlo.
De ella, serán de ella, como los desayunos en la cama, como mi desnudez sin pena, como mi respiración entrecortada, aunque me muera anciano, aunque se vuelva ajena, aunque la vida se me escape, aunque no volviera a verla.
¿Será? Puede ser.
Yo ya no pensaría en la muerte, de no ser por los encuentros fortuitos con los amigos, que como yo, recuerdan esa innegable seducción. Miento. Para ser sincero, pienso más en ella, la muerte, que en la vida misma y todos sus alrededores.
Sigo pensando lo mismo: Me falta coraje, huevos, valor, valentía; pero puedo ponerme fechas... para incumplirlas, para que se me olvide o (lo que sería mejor) que el mundo entero me olvide.
Soy posesivo y la vida no me pertenece, ni ella, ni nada; lo único que tengo mío son mis palabras y las regalo al mejor postor, por el solo hecho facilista de descargar mis penas. Soy como un proxeneta de penas, difusas ilusiones, analogías enclenques y metáforas obvias, pero con menos clase que estos.
Yo no quiero un cadáver joven, yo quiero uno propio, yo quiero uno que grite mi nombre con la boca cosida y sin ceremonia religiosa; eso sí, no quiero uno exquisito.
Me joden muchas cosas, por eso no me voy ahora (por eso y por falta de valor, repito). Es absurdo mi deseo de posesión, pero difícilmente pueda vivir tranquilo de nuevo. Hay cosas que no me cabrán en la cabeza nunca.
En definitiva no me iré hoy, por lo menos no por mi culpa, pero dejaré en claro que esperaré a ser más y más poco sexy de lo que ya soy, para ir planeando mi huida de esta ratonera, un poco perdida, un poco carente.
Sigo pensando lo mismo: Me falta coraje, huevos, valor, valentía; pero puedo ponerme fechas... para incumplirlas, para que se me olvide o (lo que sería mejor) que el mundo entero me olvide.
Soy posesivo y la vida no me pertenece, ni ella, ni nada; lo único que tengo mío son mis palabras y las regalo al mejor postor, por el solo hecho facilista de descargar mis penas. Soy como un proxeneta de penas, difusas ilusiones, analogías enclenques y metáforas obvias, pero con menos clase que estos.
Yo no quiero un cadáver joven, yo quiero uno propio, yo quiero uno que grite mi nombre con la boca cosida y sin ceremonia religiosa; eso sí, no quiero uno exquisito.
Me joden muchas cosas, por eso no me voy ahora (por eso y por falta de valor, repito). Es absurdo mi deseo de posesión, pero difícilmente pueda vivir tranquilo de nuevo. Hay cosas que no me cabrán en la cabeza nunca.
En definitiva no me iré hoy, por lo menos no por mi culpa, pero dejaré en claro que esperaré a ser más y más poco sexy de lo que ya soy, para ir planeando mi huida de esta ratonera, un poco perdida, un poco carente.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Desde una esquina.
Oigo un grito, allá, al fondo. ¿alguna vez te has preguntado por qué no me voy? Yo también; tal vez en otra circunstancia, con otra persona, en otra vida, con un sentimiento diferente, ya lo hubiera hecho... ya lo he hecho antes. Yo no creo en la gratuito. Algunas veces quiero gritarte un montón de cosas y me paro frente a una hoja de papel se le grito a ésta, para que después lo puedas leer.
Yo también siento que me has hecho daño, así como yo a vos ¿quiénes seríamos si no? Eso no le resta a nada, ni le suma, solo le da matices.
Vuelvo a oír el grito, como desde una esquina en mi corazón; mi pobre corazón, tan bajo de autoaceptación. El calor en estos días es insoportable, enfermizo.
A mí no me interesa que te mueras por mí, ya te has muerto por otras personas, ya lo harás por otras más. No necesito que me sea el amor más grande de tú vida, muy grande no soy. No me interesa que te no puedas vivir sin mí, yo también necesito irme de vez en cuando, brevemente y quisiera encontrare viva cuando vuelvo. Lo único que de verdad quiero de vos, es que si por alguna razón, me amás, no le busqués por qués, ni peros; que no te agobie el que será, ni lo que pensaré; que no determine tu amor lo exterior, que me dejés enloquecerme por tu desgarrador calor o que me dejés agobiarme con tu fría ausencia.
Vuelvo y oigo el grito y se que es desde una esquina, desde esa esquina de mi corazón que no tiene nombre, ni nomenclatura; que tiene tu nombre, reservado, pero ni vos, ni yo queremos saberlo y se que es una voz que grita, visceral, que no te deje caer, porque si caés, caigo yo; porque hace mucho que desapareció un vos o un yo entre nosotros, hace mucho que, por muy egoístas que no sintamos, lo que hace el uno lo siente el otro, lo que sufre un corazón, por lejano que esté, el otro lo sufre a su manera.
Yo también siento que me has hecho daño, así como yo a vos ¿quiénes seríamos si no? Eso no le resta a nada, ni le suma, solo le da matices.
Vuelvo a oír el grito, como desde una esquina en mi corazón; mi pobre corazón, tan bajo de autoaceptación. El calor en estos días es insoportable, enfermizo.
A mí no me interesa que te mueras por mí, ya te has muerto por otras personas, ya lo harás por otras más. No necesito que me sea el amor más grande de tú vida, muy grande no soy. No me interesa que te no puedas vivir sin mí, yo también necesito irme de vez en cuando, brevemente y quisiera encontrare viva cuando vuelvo. Lo único que de verdad quiero de vos, es que si por alguna razón, me amás, no le busqués por qués, ni peros; que no te agobie el que será, ni lo que pensaré; que no determine tu amor lo exterior, que me dejés enloquecerme por tu desgarrador calor o que me dejés agobiarme con tu fría ausencia.
Vuelvo y oigo el grito y se que es desde una esquina, desde esa esquina de mi corazón que no tiene nombre, ni nomenclatura; que tiene tu nombre, reservado, pero ni vos, ni yo queremos saberlo y se que es una voz que grita, visceral, que no te deje caer, porque si caés, caigo yo; porque hace mucho que desapareció un vos o un yo entre nosotros, hace mucho que, por muy egoístas que no sintamos, lo que hace el uno lo siente el otro, lo que sufre un corazón, por lejano que esté, el otro lo sufre a su manera.
sábado, 17 de septiembre de 2011
Neguemos lo que siempre hemos sabido.
Un par de golpes y un gotear que corroe el alma. O te mueres, o me muero; morir juntos no es una opción, sería un destino demasiado eterno para esta efímera e insuficiente existencia.
Estoy destinado a que te vayás, o si no, seré yo quien se irá. No necesito que exijás de por vida, únicamente necesito que no solo me busqués cuando nadie más está cerca tuyo.
Hoy no soy atractivo, huelo a perro húmedo y me duele el cuerpo, como el resto de mis días, pero daría lo que fuera por verte.
dificultad para caminar, imposibilidad de pensar, limitación de la respiración; debería resignarme a que mi vida es solo mi vida; a que para mí el factor determinante sos vos, y para vos fue alguien más, hace algún tiempo.
Solo, como me acostumbré a estar, como me siento cómodo, donde todo es incomodo, pero nada hace daño. Vos te irás, yo también, todos nos vamos y yo soy experto en decir "Adiós". La muerte no es el único fin, a veces la vida misma se encarga de finalizar aun tus ojos, de una manera más definitiva.
Estoy destinado a que te vayás, o si no, seré yo quien se irá. No necesito que exijás de por vida, únicamente necesito que no solo me busqués cuando nadie más está cerca tuyo.
Hoy no soy atractivo, huelo a perro húmedo y me duele el cuerpo, como el resto de mis días, pero daría lo que fuera por verte.
dificultad para caminar, imposibilidad de pensar, limitación de la respiración; debería resignarme a que mi vida es solo mi vida; a que para mí el factor determinante sos vos, y para vos fue alguien más, hace algún tiempo.
Solo, como me acostumbré a estar, como me siento cómodo, donde todo es incomodo, pero nada hace daño. Vos te irás, yo también, todos nos vamos y yo soy experto en decir "Adiós". La muerte no es el único fin, a veces la vida misma se encarga de finalizar aun tus ojos, de una manera más definitiva.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Un destino anunciado; una vida genérica.
Recuerdo algunas noches en que gritaba con calma "No te vayás, no te vayás, no te vayás" y me decias " no me iré".
Es normal, lo raro era que no sucediera. Dame un café y me devolveré caminando, sin refunfuñar.
Las sonrisas y los comentarios jocosos le gustan a muchos, los dolores y el caos no tanto.
Sonreí, gritá, corré (si podés). Aprovechá la marea, antes de que de un momento a otro y sin aviso, se esfume... así como, si nada; como suele suceder.
Fue agradable, efímero, pero agradable. Volvé a tu vida normal.
Es normal, lo raro era que no sucediera. Dame un café y me devolveré caminando, sin refunfuñar.
Las sonrisas y los comentarios jocosos le gustan a muchos, los dolores y el caos no tanto.
Sonreí, gritá, corré (si podés). Aprovechá la marea, antes de que de un momento a otro y sin aviso, se esfume... así como, si nada; como suele suceder.
Fue agradable, efímero, pero agradable. Volvé a tu vida normal.
sábado, 10 de septiembre de 2011
sábado, 3 de septiembre de 2011
Un girasol que muere sin ser regalado.
¿Qué es lo que querés? ¿Qué es lo que quiero? Al parecer vamos por dos caminos diferentes. Vos por el lado del desamor, y la desilusión, que acaba con la más mínima sonrisa de quien amás; yo, por mi parte, voy por el del olvido, directo al abismo.
Ya no puedo esperar, ya no puedo esperarte, ya no puedo esperar nada; ya ni siquiera puedo confiar. Todo debe acabar, y así como acabo la felicidad y la calma, hoy debe acabar la tragedia y el dolor. que todo me deje de importar, por utópico que parezca, debe ser mi cura a este mal. Que no me importe el amor, ni mi dolor, lo que fuimos o lo que ya no seré, lo que sos, lo que serás, lo que viviste conmigo y lo que viviste con alguien más, hacer de cuenta que todo lo que he vivido , que hoy vuelve como cadáver a atormentar mi existencia, no son más que anécdotas tan relevantes como las cortadas de cabello o los viajes rutinarios de mi mi hogar a cualquier parte.
Volver a enamorarme puede ser una opción, pero sería incoherente, sería fatal.
Decir que haré de cuenta que no importas vos, vos con lo que sos y fuiste, sería mentir, eso no puede ser posible, pero si debo arrancarme el dolor del alma y vivir, desentendido de lo que fuí y quise ser, para poder respirar tranquilo.
Ya no puedo esperar, ya no puedo esperarte, ya no puedo esperar nada; ya ni siquiera puedo confiar. Todo debe acabar, y así como acabo la felicidad y la calma, hoy debe acabar la tragedia y el dolor. que todo me deje de importar, por utópico que parezca, debe ser mi cura a este mal. Que no me importe el amor, ni mi dolor, lo que fuimos o lo que ya no seré, lo que sos, lo que serás, lo que viviste conmigo y lo que viviste con alguien más, hacer de cuenta que todo lo que he vivido , que hoy vuelve como cadáver a atormentar mi existencia, no son más que anécdotas tan relevantes como las cortadas de cabello o los viajes rutinarios de mi mi hogar a cualquier parte.
Volver a enamorarme puede ser una opción, pero sería incoherente, sería fatal.
Decir que haré de cuenta que no importas vos, vos con lo que sos y fuiste, sería mentir, eso no puede ser posible, pero si debo arrancarme el dolor del alma y vivir, desentendido de lo que fuí y quise ser, para poder respirar tranquilo.
martes, 30 de agosto de 2011
Frío, solo y con ganas de nada.
No quiero sonreír, no quiero estar bien. No me interesa hacer feliz a nadie, no me interesa nada. No estoy de lucha con el mundo, no estoy de lucha conmigo, solo no quiero sentir que doy vueltas en la nada, que estoy ahí solo para cumplir en la vida de los demás, porque hace siglos que no cumplo en mi propia vida y eso hace que me odie tanto que no puedo no decirlo.
El calor me consume, pero es tanta la soledad que ya no se si es calor, o me quemo del frío. Tengo que empezar a aceptar que yo si estoy tan solo como el mundo me grita. No hay de otra.
Tal vez lo único que me alivia es escuchar la voz de alguien que puede estar más mal que yo, gritando lo que yo quisiera tan solo susurrar.
Si el mundo hace lo que le da la gana conmigo ¿por qué no puedo hacerlo yo también? Hacer lo que me salga de las vísceras, así no lo intente siquiera.
El calor me consume, pero es tanta la soledad que ya no se si es calor, o me quemo del frío. Tengo que empezar a aceptar que yo si estoy tan solo como el mundo me grita. No hay de otra.
Tal vez lo único que me alivia es escuchar la voz de alguien que puede estar más mal que yo, gritando lo que yo quisiera tan solo susurrar.
Si el mundo hace lo que le da la gana conmigo ¿por qué no puedo hacerlo yo también? Hacer lo que me salga de las vísceras, así no lo intente siquiera.
Un manojo de deseos reprochables.
Debería ser sincero todos los días de mi vida, pero después me doy cuenta de lo ridículo que esto seria. La verdad es que quisiera algún día enamorarme de una prostituta, por el solo hecho de poder darle al dinero el peso de mi felicidad. No quiero llegar a los 60 años, no se me hace necesario; raya con la insensatez.
Quisiera caer algún día desde tan alto, que pueda morir del susto, antes de caer, eso sí, disfrutando la vista. Morir más de una vez sería muy agradable. A veces desearía enviudar antes de los 30, pero después me doy cuenta que difícilmente podría estar casado para entonces.
Caer en un par de drogas, sentir el dolor de la decadencia física, la piel pegada a los huesos, dejar el placer de comer, ausentarme de las responsabilidades de estar vivo, para disfrutar a fondo de la incoherencia de perder la vida con cada paso que se da.
Desearía creer en la ilegalidad, en la subversión, en muchas otras cosas que alimentaron las fabulas de mi niñez, pero ya no puedo creer en los cuentos infantiles.
Quisiera tener la vida pegada al alma, pero ya hay cosas que es mejor no pedir. Un manojo de deseos reprochable y unas cuantas babosadas más. Un beso de una desconocida, o una noche de sexo carnal, brutal y sucio, en el baño de un bar, con una mujer que no quisiera volver a ver.
Quisiera unas 60 pastillas de algún somnífero. Quisiera un tinto, oscuro y amargo, como debe ser. Quise no mencionarte, pero me quedó imposible.
Quisiera caer algún día desde tan alto, que pueda morir del susto, antes de caer, eso sí, disfrutando la vista. Morir más de una vez sería muy agradable. A veces desearía enviudar antes de los 30, pero después me doy cuenta que difícilmente podría estar casado para entonces.
Caer en un par de drogas, sentir el dolor de la decadencia física, la piel pegada a los huesos, dejar el placer de comer, ausentarme de las responsabilidades de estar vivo, para disfrutar a fondo de la incoherencia de perder la vida con cada paso que se da.
Desearía creer en la ilegalidad, en la subversión, en muchas otras cosas que alimentaron las fabulas de mi niñez, pero ya no puedo creer en los cuentos infantiles.
Quisiera tener la vida pegada al alma, pero ya hay cosas que es mejor no pedir. Un manojo de deseos reprochable y unas cuantas babosadas más. Un beso de una desconocida, o una noche de sexo carnal, brutal y sucio, en el baño de un bar, con una mujer que no quisiera volver a ver.
Quisiera unas 60 pastillas de algún somnífero. Quisiera un tinto, oscuro y amargo, como debe ser. Quise no mencionarte, pero me quedó imposible.
lunes, 29 de agosto de 2011
No mucho más.
Duele sentir que vivo enamorado de quien ama a alguien más. Fin.
Uno no se acostumbra.
-Te mentiría si dijera que no me duele- Le dije, aunque no fui capaz.
Todas las madrugadas me despierto sudando su nombre, pero tampoco se lo podría decir. Hay cosas muy poderosas que no debe saber, señorita.
Yo pensé que después de los 15 años no se vivía esto con tanta intensidad; pensé, pero al parecer es una maldición que no me abandona. Ojalá yo pudiera sentirme igual de tranquilo como antes. Se me dificulta sentir algo más allá del dolor, cada que inhalo es como una puñalada entre estomago y corazón; físico, nada de metáforas.
"A sad coffee" dice el hombre de voz oscura a mi oído, ese tan desilusionado, tan triste, pero con mucha más vida muerta bajo su ser; él tiene razones, yo no. La vida me dice tantas cosas, que yo no logro entender ninguna.
Es difícil pensarte, más que nunca. Ya no soy el mismo, aunque sigo siéndolo; ya tu vida no me ve igual, ya tu corazón está lejos.
Dame un café, un par de golpes en la mejilla (para ver si duele menos todo) y regaláme un cigarrillo. Después podés irte, si querés, partir puede ser una opción. No te vayas muy lejos ,eso sí, porque me hace falta añorarte. Sufrirte también hace parte del trato.
http://www.youtube.com/watch?v=uWczuzNjTeo (Escúchese esto, y lea.)
Todas las madrugadas me despierto sudando su nombre, pero tampoco se lo podría decir. Hay cosas muy poderosas que no debe saber, señorita.
Yo pensé que después de los 15 años no se vivía esto con tanta intensidad; pensé, pero al parecer es una maldición que no me abandona. Ojalá yo pudiera sentirme igual de tranquilo como antes. Se me dificulta sentir algo más allá del dolor, cada que inhalo es como una puñalada entre estomago y corazón; físico, nada de metáforas.
"A sad coffee" dice el hombre de voz oscura a mi oído, ese tan desilusionado, tan triste, pero con mucha más vida muerta bajo su ser; él tiene razones, yo no. La vida me dice tantas cosas, que yo no logro entender ninguna.
Es difícil pensarte, más que nunca. Ya no soy el mismo, aunque sigo siéndolo; ya tu vida no me ve igual, ya tu corazón está lejos.
Dame un café, un par de golpes en la mejilla (para ver si duele menos todo) y regaláme un cigarrillo. Después podés irte, si querés, partir puede ser una opción. No te vayas muy lejos ,eso sí, porque me hace falta añorarte. Sufrirte también hace parte del trato.
http://www.youtube.com/watch?v=uWczuzNjTeo (Escúchese esto, y lea.)
miércoles, 24 de agosto de 2011
Si ha de no pasar, seré feliz.
Hay tanto que no puedo ver, que me agobia. Yo no quisiera pensar y ser como esta canción que no dice nada, o que aparenta decirlo.
tantos rostros que andan divagando y que nunca veré, que me verán y no les importará, y yo... aquí. Tantas vidas que quisiera atravesar, pero que no estarán. Cada día un poco más solo, como amerita. ¡Maldita T que no se deja escribir tranquilamente! Ya las letras es hora de que empiecen a abandonarme.
Que bueno sería desaparecer, así, como si nada y que la vida no te extrañe, pero sobretodo no extrañarla. Que bueno sería todo.
Dar un par de vueltas en circulo un tinto y un cigarro y ¡PAM!, desaparecer en medio de cualquier lugar, para no aparecer más. Da igual, si es para continuar vacío, es mejor hacerlo sin continuar.
tantos rostros que andan divagando y que nunca veré, que me verán y no les importará, y yo... aquí. Tantas vidas que quisiera atravesar, pero que no estarán. Cada día un poco más solo, como amerita. ¡Maldita T que no se deja escribir tranquilamente! Ya las letras es hora de que empiecen a abandonarme.
Que bueno sería desaparecer, así, como si nada y que la vida no te extrañe, pero sobretodo no extrañarla. Que bueno sería todo.
Dar un par de vueltas en circulo un tinto y un cigarro y ¡PAM!, desaparecer en medio de cualquier lugar, para no aparecer más. Da igual, si es para continuar vacío, es mejor hacerlo sin continuar.
martes, 23 de agosto de 2011
No más.
Vuelvo, como un maldito a su destino, a mis noches de insomnio; vuelvo a no encontrarme en ningún lado, para poder darle un poco de sentido a dar vueltas por la vida. Rodeado de rocanroles, de viejos argentinos que me cantan de cosas que no conozco, de vidas que no tengo.
La frustración no es una buena compañía, ya sea por la realidad, ya sea por la ficción; la frustración llega con ganas de no irse nunca, como una mujer herida en su ego, inamovible, dispuesta a no marcharse hasta hacerte perder la cabeza.
Si no se encuentra la manera de expresar lo que desgarra desde adentro por salir, ¿de verdad existe? ¿O son solos las ínfulas de expresar la nada? ¿Será tan solo el no encontrar un cómo?
-¡Callese, anciano!- Le grito al altavoz, como si este fuera a sentirse. No aguanto un "salgamos al campo" más o un "Dale, sonreí"; no, esto no está para semejantes güevonadas, por lo menos no hasta encontrar los medios, las formas, la fuerza de lo que quiero gritar, o por lo menos hasta convencerme de que no tengo nada que expresar y solo es mi ego tratando de hacerse notar.
Tantos maestros que yo nunca seré, tantas obras que no tendré. La obra me acompaña, así nadie más pueda verla nunca. Mi cuerpo cada día empieza a aceptar su putrefacción inminente y mi mente todavía no. Recordá, siempre, que podrás morir tranquilo si confiás en unos pocos buenos amigos, si no... no perdás el tiempo, la vida es sólo la oportunidad que nos dan para hacernos inmortales.
La frustración no es una buena compañía, ya sea por la realidad, ya sea por la ficción; la frustración llega con ganas de no irse nunca, como una mujer herida en su ego, inamovible, dispuesta a no marcharse hasta hacerte perder la cabeza.
Si no se encuentra la manera de expresar lo que desgarra desde adentro por salir, ¿de verdad existe? ¿O son solos las ínfulas de expresar la nada? ¿Será tan solo el no encontrar un cómo?
-¡Callese, anciano!- Le grito al altavoz, como si este fuera a sentirse. No aguanto un "salgamos al campo" más o un "Dale, sonreí"; no, esto no está para semejantes güevonadas, por lo menos no hasta encontrar los medios, las formas, la fuerza de lo que quiero gritar, o por lo menos hasta convencerme de que no tengo nada que expresar y solo es mi ego tratando de hacerse notar.
Tantos maestros que yo nunca seré, tantas obras que no tendré. La obra me acompaña, así nadie más pueda verla nunca. Mi cuerpo cada día empieza a aceptar su putrefacción inminente y mi mente todavía no. Recordá, siempre, que podrás morir tranquilo si confiás en unos pocos buenos amigos, si no... no perdás el tiempo, la vida es sólo la oportunidad que nos dan para hacernos inmortales.
sábado, 20 de agosto de 2011
Hay veces que sé es más que simples palabras.
Quise escribir en versos, y no lo logré. Quise componerte una canción que no sonara idiota y no fuera cursi, pero no lo logré. Quise darte un poema de amor desencantado, simulando ser un poeta maldito, pero ni simular puedo. Quise expresarte que no me interesa que seas mía, que te volvás un apéndice de mi ser; que no me interesa ser tuyo, que no quiero comprometerte, ni pedirte matrimonio, pero no lo logré, porque tal vez si lo quería.
Quise escribirte algo en donde pudiera decirte que no me interesa ser de nadie, ni que seas mía, de nuevo; algo donde pudiera gritarte en la cara que no quiero SER, lo que sea, en tu vida; quise escribirte que lo único que me interesa es estar, estar a tu lado, dentro tuyo, afuera, ausente o presente, pero estar donde vos querás que yo esté. El caso es estar en tu vida. Y aquí estoy.
Quise escribirte algo en donde pudiera decirte que no me interesa ser de nadie, ni que seas mía, de nuevo; algo donde pudiera gritarte en la cara que no quiero SER, lo que sea, en tu vida; quise escribirte que lo único que me interesa es estar, estar a tu lado, dentro tuyo, afuera, ausente o presente, pero estar donde vos querás que yo esté. El caso es estar en tu vida. Y aquí estoy.
domingo, 14 de agosto de 2011
¡A La mar!
Nunca entendí muy bien, por qué llamar al mar como si fuera una mujer, hasta que conocí una mujer que fue como el mar. Ese día entendí el por qué debía hablar de éste, como una mujer, como un amor lejano, como una idea imposible.
Ahora entiendo la timidez de la arena, y la impotencia de las palmeras. Ahora entiendo la desgraciada suerte de las olas, lo afortunada que es la luna. Lo afortunada que es La mar.
"¡A La mar!" dije, bastante desesperado. A ella, a ellas, tan irreales, tan imposibles, tan de nadie, tan de alguien que no seré; tan mías, tan ajenas.
Si usted, todavía, no entiende por qué el mar no es Él, si no Ella, tiene que conocer a La mar, como una amante ficticia, como la dueña de su cabeza, como el martirio de sus días, como la vida de sus penas. Si no lo logra, entonces busque una mujer, que como ella, sea todo lo anterior; una mujer que sea La mar, pero no me culpe si lo logra.
¡A La mar! exclamé, y me sumergí en ella, en la alcanzable, en la inmensa, en la celeste con un carácter cuasi inmortal. ¡A la mar! a la fría, a la indomable, a la de carne y hueso, a la mar.
Ahora entiendo la timidez de la arena, y la impotencia de las palmeras. Ahora entiendo la desgraciada suerte de las olas, lo afortunada que es la luna. Lo afortunada que es La mar.
"¡A La mar!" dije, bastante desesperado. A ella, a ellas, tan irreales, tan imposibles, tan de nadie, tan de alguien que no seré; tan mías, tan ajenas.
Si usted, todavía, no entiende por qué el mar no es Él, si no Ella, tiene que conocer a La mar, como una amante ficticia, como la dueña de su cabeza, como el martirio de sus días, como la vida de sus penas. Si no lo logra, entonces busque una mujer, que como ella, sea todo lo anterior; una mujer que sea La mar, pero no me culpe si lo logra.
¡A La mar! exclamé, y me sumergí en ella, en la alcanzable, en la inmensa, en la celeste con un carácter cuasi inmortal. ¡A la mar! a la fría, a la indomable, a la de carne y hueso, a la mar.
Un día, sin falta, partiré.
A veces quisiera poder ponerte un nombre; otras veces no. Tener como llamarte, sin tener que inventarte. Quisiera que la voz saliera de mi garganta y saber que es a vos a quien llamo, gritar, sentir que es mí voz la que se desgarra, intentando darte un nombre, sin que lo ignores.
A veces, quisiera que tuvieras un rostro, y dejarle menos espacio a mi fantasía. Que tengas el rostro que tienes hoy, pero que tuviera fuerzas para aceptar que es ese.
A veces quisiera que te quedés ahí, inmóvil, como una foto, y negarnos a la idea de que te vas a ir, de que me iré. Que no haya nada que recordar, porque todo sigue igual, porque nadie faltará, porque el mundo dejará de girar.
Algunas veces quisiera, quisiera tantas cosas que parece ridículo; pero otras tantas veces prefiero que no, que no tomes rostro, que no tengas ni nombre, ni voz; que te vayás siempre y yo también. Que el mundo avance, que este momento, que todos los momentos envejezcan, y se guarden, tal vez para no volverlos a ver, tal vez para cargarlos por siempre, con el ineludible peso del deterioro y el desgaste.
A veces, quisiera que tuvieras un rostro, y dejarle menos espacio a mi fantasía. Que tengas el rostro que tienes hoy, pero que tuviera fuerzas para aceptar que es ese.
A veces quisiera que te quedés ahí, inmóvil, como una foto, y negarnos a la idea de que te vas a ir, de que me iré. Que no haya nada que recordar, porque todo sigue igual, porque nadie faltará, porque el mundo dejará de girar.
Algunas veces quisiera, quisiera tantas cosas que parece ridículo; pero otras tantas veces prefiero que no, que no tomes rostro, que no tengas ni nombre, ni voz; que te vayás siempre y yo también. Que el mundo avance, que este momento, que todos los momentos envejezcan, y se guarden, tal vez para no volverlos a ver, tal vez para cargarlos por siempre, con el ineludible peso del deterioro y el desgaste.
sábado, 13 de agosto de 2011
De musas y otras cosas.
Convertir mujeres, completamente normales, en musas se vuelve mi pasión con cada día que pasa. Desde aquellas que observan un vagabundo pasar por su lado y logran que imagine versos de canciones que nunca escribiré; hasta aquellas que asoman su rostro un día cualquiera de un mes sin importancia y llenan mis días de una falsa ilusión.
Algunas las convierto en palabras, para no tenerlas que ver. Otras parecen emerger de versos que otros han escrito ya, como hay unas cuantas que prefieren ser solo una oración, para no tener que cargar con la difícil marca de atormentar mi cabeza.
Una mujer que pasa llenando un aire que ya no existirá más, alguna otra que alimento las ganas de perder mi cordura, y no llenó mi corazón. La mujer que preferí inventar, para no mirar a la de verdad y que así, perdiera el sublime encanto que produjo en mí. Aquella que vivió dentro y ha tenido que irse, sin quererlo del todo.
Tantas, tan diferentes, tan únicas, tan grandes; Unas se van, otras llegan, alguna que no querrá irse nunca. Todas guardadas como fotos desgastándose con el paso del viento. Algunas que no recuerdo, algunas que no quiero recordar, de todas me llevo el recuerdo, así sea, para no volverlas a mirar.
Convertir mujeres en musas es mi pasión, porque es más fácil, volverlas palabras, imágenes y hasta canción, que darme a la tarea de amar a alguna de verdad.
Algunas las convierto en palabras, para no tenerlas que ver. Otras parecen emerger de versos que otros han escrito ya, como hay unas cuantas que prefieren ser solo una oración, para no tener que cargar con la difícil marca de atormentar mi cabeza.
Una mujer que pasa llenando un aire que ya no existirá más, alguna otra que alimento las ganas de perder mi cordura, y no llenó mi corazón. La mujer que preferí inventar, para no mirar a la de verdad y que así, perdiera el sublime encanto que produjo en mí. Aquella que vivió dentro y ha tenido que irse, sin quererlo del todo.
Tantas, tan diferentes, tan únicas, tan grandes; Unas se van, otras llegan, alguna que no querrá irse nunca. Todas guardadas como fotos desgastándose con el paso del viento. Algunas que no recuerdo, algunas que no quiero recordar, de todas me llevo el recuerdo, así sea, para no volverlas a mirar.
Convertir mujeres en musas es mi pasión, porque es más fácil, volverlas palabras, imágenes y hasta canción, que darme a la tarea de amar a alguna de verdad.
lunes, 8 de agosto de 2011
No saber tiene su gracia.
Realmente no me importa, en estos momentos, lo que pasé afuera de mí. Mantenerme de pié se me hace vital. A veces quisiera preguntar directamente lo que me interesa saber, pero perdería encanto, con el solo hecho de hacerlo.
Sonrío cansado, pienso somnoliento, siento confuso. Doy, y doy, y doy vueltas una, y otra, y otra vez. A estas horas, ya hasta empiezo a pensar visceralmente.
Hay cosas que recobran sentido, hay otras que nunca lo perdieron, hay unas más, que lo adquieren por primera vez. Mirar, buscar y sentir el sol de medio día, escondido en medio del bullicio tiene una connotación diferente, hoy por hoy.
Por favor, un par de ojos deberían de aparecer e indagar en mi tímida ausencia, que así, hasta yo, quiero ser canción.
Sonrío cansado, pienso somnoliento, siento confuso. Doy, y doy, y doy vueltas una, y otra, y otra vez. A estas horas, ya hasta empiezo a pensar visceralmente.
Hay cosas que recobran sentido, hay otras que nunca lo perdieron, hay unas más, que lo adquieren por primera vez. Mirar, buscar y sentir el sol de medio día, escondido en medio del bullicio tiene una connotación diferente, hoy por hoy.
Por favor, un par de ojos deberían de aparecer e indagar en mi tímida ausencia, que así, hasta yo, quiero ser canción.
No me mire de a mucho, que me enamoro.
Un par de tintos. Una canción que suena desde hace tres días y un rostro que apareció ya hace un par de semanas.
¿Qué podría decir? yo creo que nada, todo lo que me permito decir, ya lo dije. Lo siguiente es mencionar lo que no puedo permitirme, ósea, lo más importante, lo más real, lo menos sincero.
Mis neuronas a esta hora están muy ocupadas, golpeándose unas a otras y el dolor de cabeza es insoportable; pero necesito escribir, hace mucho no lo hacía. Ya lo necesitaba. Una voz que me imagino, aunque ya conozco. Otra que suena, como banda sonora de la única película que nunca terminaré de ver.
Es increíble, un par de días, acompañado de dos soles, y ya es prácticamente sublime. Ya quiero regalar toda mi música, ya quiero redactar mi biografía, ya necesito un café.
Una taza de miel, mirándome a los ojos; unas cuantas dosis de incertidumbre. ¿Sabe que me haría muy feliz? Lograr no sentirme culpable, ni tan patético; pero es ineludible sentirlo.
Un par de tazas de café y yo sigo con mucho que decir. Como que no me gusta que me mire, no porque no me guste ¡Tan solo si pudiera sentirme más tranquilo cuando lo hace! Si pudiera mirar y no sentir que se van las palabras y solo puedo sonreír.
Solo quiero pensar que puedo mirar esa rara efusividad, hecha usted, y poderle preguntar tranquilamente: "¿Quiere venir a caminar un rato conmigo?".
¿Qué podría decir? yo creo que nada, todo lo que me permito decir, ya lo dije. Lo siguiente es mencionar lo que no puedo permitirme, ósea, lo más importante, lo más real, lo menos sincero.
Mis neuronas a esta hora están muy ocupadas, golpeándose unas a otras y el dolor de cabeza es insoportable; pero necesito escribir, hace mucho no lo hacía. Ya lo necesitaba. Una voz que me imagino, aunque ya conozco. Otra que suena, como banda sonora de la única película que nunca terminaré de ver.
Es increíble, un par de días, acompañado de dos soles, y ya es prácticamente sublime. Ya quiero regalar toda mi música, ya quiero redactar mi biografía, ya necesito un café.
Una taza de miel, mirándome a los ojos; unas cuantas dosis de incertidumbre. ¿Sabe que me haría muy feliz? Lograr no sentirme culpable, ni tan patético; pero es ineludible sentirlo.
Un par de tazas de café y yo sigo con mucho que decir. Como que no me gusta que me mire, no porque no me guste ¡Tan solo si pudiera sentirme más tranquilo cuando lo hace! Si pudiera mirar y no sentir que se van las palabras y solo puedo sonreír.
Solo quiero pensar que puedo mirar esa rara efusividad, hecha usted, y poderle preguntar tranquilamente: "¿Quiere venir a caminar un rato conmigo?".
Solo en cine.
Esa mágica sensación. Camino a tientas, me choco un par de veces; es imposible recrearte esa sensación de saber que será solo para mí, que será una experiencia solo para mí durante los próximos 90 minutos. Ya la imagen empieza a tomar forma, aunque solo pueda percibir su sonido.
Tranquilamente me deslizo en el asiento y, con lo que la leve miopía me permite, me dispongo a prestar mis sentidos al espectáculo. Todo como un paréntesis en mi existencia.
No soy nadie, no existo; hora y media de no ser yo, de no ser nadie, de sentirme dios, impotente, incapaz, pero omnipresente. Hora y media transcurren y no existe nadie, ni nada, lo que veo es imaginario, lo que está afuera no es real. Todo tan intocable, todo tan lejano. Como imaginarme tu rostro, que nunca he visto, aunque lo haya visto.
La vida transcurre afuera, pero en mí no. Y cuando por fin acaba, cuando los aplausos ausentes aparecen, cuando los espectadores que no están se levantan de sus asientos, cuando se encienden las luces, todo vuelve a ser tan real, tan de verdad, aburrido, sin cortes, sin música de fondo, sin créditos y sin final.
Tranquilamente me deslizo en el asiento y, con lo que la leve miopía me permite, me dispongo a prestar mis sentidos al espectáculo. Todo como un paréntesis en mi existencia.
No soy nadie, no existo; hora y media de no ser yo, de no ser nadie, de sentirme dios, impotente, incapaz, pero omnipresente. Hora y media transcurren y no existe nadie, ni nada, lo que veo es imaginario, lo que está afuera no es real. Todo tan intocable, todo tan lejano. Como imaginarme tu rostro, que nunca he visto, aunque lo haya visto.
La vida transcurre afuera, pero en mí no. Y cuando por fin acaba, cuando los aplausos ausentes aparecen, cuando los espectadores que no están se levantan de sus asientos, cuando se encienden las luces, todo vuelve a ser tan real, tan de verdad, aburrido, sin cortes, sin música de fondo, sin créditos y sin final.
domingo, 24 de julio de 2011
Un mantel para vos.
¿Sabés? La vida se encarga de jodernos a todos, lo cual no significa que no podamos joderla a ella. Tus angustias y tu existencia agobiante, nunca será un motivo para sentirte perdida. Resulta claro que no es fácil, pero no por eso será menos divertido, por el contrario, mas bello será, sin duda.
Cuando no sepas que hacer, sal a respirar, a fumar a cantar, a lo que querás, ayudarte a creer puedo, pero solo vos podrás creer. En está vida la tranquilidad se paga caro, pero vos tenes como pagarla.
Salí a caminar, en donde no es el problema, lo que debes de verdad averiguar es como querés hacerlo. El amor puede no acompañarte, pero sabes muy en el fondo de tu alma, que siempre estará ahí con vos, aunque no lo podás ver. Recordá, hay cosas que te ayudan a vivir, porque siempre vas a estar bien, porque lo sé, porque lo querés; porque estar bien, es relativo y porque aunque no sepás que hacer y porque aunque no hayas aprendido a caminar, nadie podrá decirte nunca que no vas a ser capaz.
Cuando no sepas que hacer, sal a respirar, a fumar a cantar, a lo que querás, ayudarte a creer puedo, pero solo vos podrás creer. En está vida la tranquilidad se paga caro, pero vos tenes como pagarla.
Salí a caminar, en donde no es el problema, lo que debes de verdad averiguar es como querés hacerlo. El amor puede no acompañarte, pero sabes muy en el fondo de tu alma, que siempre estará ahí con vos, aunque no lo podás ver. Recordá, hay cosas que te ayudan a vivir, porque siempre vas a estar bien, porque lo sé, porque lo querés; porque estar bien, es relativo y porque aunque no sepás que hacer y porque aunque no hayas aprendido a caminar, nadie podrá decirte nunca que no vas a ser capaz.
sábado, 23 de julio de 2011
Un montón de nada.
A mí que no me jodan. Morir joven tiene sus ventajas, vivir viejo podrá tener las suyas. Todos, o casi todos hemos pasado tiempo de nuestras vidas enamorados de la idea de un cadáver joven e inmune; algunos renunciamos rápido a esa idea, por cobardía, por egoísmo o sencillamente por razón.
Caer borracho a eso de las 3 a.m. en medio de la nada tiene sus ventajas; el mundo se ve mas grande desde abajo. Hay que caer por lo menos una vez al cemento, borracho y semi-inconsciente antes de morir. La vida no tiene gracia siendo feliz.
Amar es posible, el amor no, ni lo será.
El existencialismo no es atractivo; no ser sensual, en esta vida, se paga caro. Estamos aquí para sobre poblar este mundo y, entre las reflexiones y el condón, estamos incumpliendo nuestra labor biológica. Seamos sinceros, a nadie le atrae alguien que le diga lo crudo y visceral que es este mundo; mentir es la mejor manera de que alguien quiera tener sexo. Hay que ser idiota, para lograr sexo, porque el sexo es idiota. Si no sos idiota, querido compañero, intenta parecerlo, difícil no te quedara. Todos los que logran sexo son idiotas, pero no todos los idiotas logramos sexo.
Enamorarse es fácil, amar no lo es. Soñar siempre será mas cómodo que vivir.
Entre más estúpido, más feliz se es.
Poder morir 100 veces seria lo mejor que podrían inventar, la vida pierde sentido de tan solo saber que se acaba a la primera.
Un par de amistades rotas no te harán daño, lo que te hará daño será llegar al día en que se pudre tu cuerpo y te encuentras con que tu vida solo fue unas onzas de semen regadas en un par de cuerpos, uno que otro espermatozoide que logro fecundar, unas cuantas deudas que dejaste sin pagar, un café que se te enfrió sobre el comedor y una mujer que no dejaste de amar. Siempre recordá que podrás morir tranquilo, si confiás en "unos pocos buenos amigos".
Caer borracho a eso de las 3 a.m. en medio de la nada tiene sus ventajas; el mundo se ve mas grande desde abajo. Hay que caer por lo menos una vez al cemento, borracho y semi-inconsciente antes de morir. La vida no tiene gracia siendo feliz.
Amar es posible, el amor no, ni lo será.
El existencialismo no es atractivo; no ser sensual, en esta vida, se paga caro. Estamos aquí para sobre poblar este mundo y, entre las reflexiones y el condón, estamos incumpliendo nuestra labor biológica. Seamos sinceros, a nadie le atrae alguien que le diga lo crudo y visceral que es este mundo; mentir es la mejor manera de que alguien quiera tener sexo. Hay que ser idiota, para lograr sexo, porque el sexo es idiota. Si no sos idiota, querido compañero, intenta parecerlo, difícil no te quedara. Todos los que logran sexo son idiotas, pero no todos los idiotas logramos sexo.
Enamorarse es fácil, amar no lo es. Soñar siempre será mas cómodo que vivir.
Entre más estúpido, más feliz se es.
Poder morir 100 veces seria lo mejor que podrían inventar, la vida pierde sentido de tan solo saber que se acaba a la primera.
Un par de amistades rotas no te harán daño, lo que te hará daño será llegar al día en que se pudre tu cuerpo y te encuentras con que tu vida solo fue unas onzas de semen regadas en un par de cuerpos, uno que otro espermatozoide que logro fecundar, unas cuantas deudas que dejaste sin pagar, un café que se te enfrió sobre el comedor y una mujer que no dejaste de amar. Siempre recordá que podrás morir tranquilo, si confiás en "unos pocos buenos amigos".
miércoles, 20 de julio de 2011
No puedo negarte.
No puedo despertarme
sin antes ver tu rostro en mis sueños;
cuando no lo encuentro
mi día se niega a llegar.
No quiero ver la luz
si no puedo,antes, imaginar verte.
No puedo ignorarte;
no puedo, no quiero y no lo logro.
Cada que lo intento
aparece esa sonrisa en mi vida
que me obliga
a darte el espacio que te corresponde.
No puedo salir, sin buscarte,
así como no puedo,
ni en sueños,
comer al caminar o sonreír sin pensarte.
No puedo negarte
que duele pensarte
que me mata pensar
que por cada que pienso en vos
estás, donde estés, pensando en otro.
Que tus deseos de sonreír acompañada
hoy están mas cerca de él
de lo que podrían estar conmigo.
No puedo negarte
ni aunque supiera como hacerlo
que es difícil acércame
con una voz tranquila
con una sonrisa a la mano,
a brindarte mi alma
como un ultimo recurso
para evitar perderte, perderte del todo.
sin antes ver tu rostro en mis sueños;
cuando no lo encuentro
mi día se niega a llegar.
No quiero ver la luz
si no puedo,antes, imaginar verte.
No puedo ignorarte;
no puedo, no quiero y no lo logro.
Cada que lo intento
aparece esa sonrisa en mi vida
que me obliga
a darte el espacio que te corresponde.
No puedo salir, sin buscarte,
así como no puedo,
ni en sueños,
comer al caminar o sonreír sin pensarte.
No puedo negarte
que duele pensarte
que me mata pensar
que por cada que pienso en vos
estás, donde estés, pensando en otro.
Que tus deseos de sonreír acompañada
hoy están mas cerca de él
de lo que podrían estar conmigo.
No puedo negarte
ni aunque supiera como hacerlo
que es difícil acércame
con una voz tranquila
con una sonrisa a la mano,
a brindarte mi alma
como un ultimo recurso
para evitar perderte, perderte del todo.
domingo, 10 de julio de 2011
Perdido.
Naufrago; perdido me encuentro en los sueños de otros, entre la soledad de quien no encuentra ni su propio ser. Divago de noche buscando lo que sea, lo que quiera aparecer y me encuentro de repente con las verdades menos difusas que podré encontrar alguna vez. Como despertar y darse cuenta de lo que siempre estuvo ahí, pero sin dormir.
Como recordar lo que siempre sentí, pero esta vez de verdad. De repente me miro, sin miedo a partir, sin miedo a que se vaya, recordando cuan aferrada se encuentra a mí, cuan suyo seré siempre, sin serlo, sin que tenga que ser mía. Siendo consciente cuan sincero resulta, de lo mucho que la siento (lo cual se me hace indescriptible), resulta mas cómodo pensarla lejos, sentirla ausente, y aun así vivirla conmigo.
Ahogado entre el olor a cigarrillo, el sueño perdido y el horario cambiado. Perdido, al fin y al cabo, me encuentro, más que nunca, pero, como siempre, conmigo.
Como recordar lo que siempre sentí, pero esta vez de verdad. De repente me miro, sin miedo a partir, sin miedo a que se vaya, recordando cuan aferrada se encuentra a mí, cuan suyo seré siempre, sin serlo, sin que tenga que ser mía. Siendo consciente cuan sincero resulta, de lo mucho que la siento (lo cual se me hace indescriptible), resulta mas cómodo pensarla lejos, sentirla ausente, y aun así vivirla conmigo.
Ahogado entre el olor a cigarrillo, el sueño perdido y el horario cambiado. Perdido, al fin y al cabo, me encuentro, más que nunca, pero, como siempre, conmigo.
A un cantor.
Su voz me sabe a selva,
A madre, a algún dios.
su muerte, sin embargo,
no me sabe a adiós.
Un cántico esporádico
Que vuelve a mí
Como quien no quiere la cosa;
Perdido entre el recuerdo
Que viaja solo
Pero siempre permanece fijo.
¡Viejo Facundo!
Cuando un amigo se va,
Como te fuiste,
Solo viaja adelantado
Como proclamaste,
Como siempre lo recordaré.
A madre, a algún dios.
su muerte, sin embargo,
no me sabe a adiós.
Un cántico esporádico
Que vuelve a mí
Como quien no quiere la cosa;
Perdido entre el recuerdo
Que viaja solo
Pero siempre permanece fijo.
¡Viejo Facundo!
Cuando un amigo se va,
Como te fuiste,
Solo viaja adelantado
Como proclamaste,
Como siempre lo recordaré.
miércoles, 6 de julio de 2011
Un deseo, más que un deseo.
Seria falso afirmar, que no extraño tu sonrisa.
Seria aun peor creer que no necesito tu mirada.
Pero si he de ser completamente sincero
Hoy extraño tus besos, tus caricias.
Quisiera soñar de manera perversa
con tu cuerpo, con tus senos
hundirme en placer, ahogarme en suspiros
Escapar de las ideas, en medio de los sentidos.
Quisiera hoy, más que nunca,
morirme en un beso tuyo
y no volver a respirar nunca más.
Hoy desearía como nunca.
perderme en tu cuerpo
Desaparecer entre tus piernas;
tal vez ,con el deseo
de que en la mañana despertaré
viéndome, vida mía, contigo.
Seria aun peor creer que no necesito tu mirada.
Pero si he de ser completamente sincero
Hoy extraño tus besos, tus caricias.
Quisiera soñar de manera perversa
con tu cuerpo, con tus senos
hundirme en placer, ahogarme en suspiros
Escapar de las ideas, en medio de los sentidos.
Quisiera hoy, más que nunca,
morirme en un beso tuyo
y no volver a respirar nunca más.
Hoy desearía como nunca.
perderme en tu cuerpo
Desaparecer entre tus piernas;
tal vez ,con el deseo
de que en la mañana despertaré
viéndome, vida mía, contigo.
lunes, 4 de julio de 2011
Cánta algo que me agobie.
Mirando frente a frente a la soledad, noto que tiene mi rostro. Mis días tienen todos el mismo sabor, un fuerte y rancio sabor a dolor, a calma incomoda, a frustración; tienen todos un sabor a noche, a oscuro desenlace. Y sin embargo, a pesar de todo aquí sigo, aquí expectante, rancio y viviente. Sigo aquí, acompañado de lo que nunca debí tener, de los deseos de aquello que siempre querré, de un puñado de sueños inconclusos, y de nostalgia por haber empezado a vivir y con ellos a sentir, de verdad, lo que duele y lo que no; lo que amo y lo que no.
Una canción que susurra en mi cabeza, que me habla de desvelo, de perder tiempo, de amargura, de vida y de muerte. Y aparece dentro de mi subconsciente una sonrisa, como la tuya, pero cercana. Un beso evasivo, una caricia dormida, un "te quiero" baldío. Susúrrame despacio, con calma, pero efusivamente, aquella canción que te regale la madrugada de un sábado cualquiera, medio desnudos, medio dormidos, medio enfermos de pasión. Susúrrame, de nuevo, aquella canción que me agobia.
Una canción que susurra en mi cabeza, que me habla de desvelo, de perder tiempo, de amargura, de vida y de muerte. Y aparece dentro de mi subconsciente una sonrisa, como la tuya, pero cercana. Un beso evasivo, una caricia dormida, un "te quiero" baldío. Susúrrame despacio, con calma, pero efusivamente, aquella canción que te regale la madrugada de un sábado cualquiera, medio desnudos, medio dormidos, medio enfermos de pasión. Susúrrame, de nuevo, aquella canción que me agobia.
domingo, 3 de julio de 2011
Incorrectamente apropiado.
Adoro esas noches que no te tengo, porque puedo ser gris, sin miedo alguno, como me lo he dicho siempre, como siempre lo he querido. Adoro amarte y no tenerte, porque es más fácil y más doloroso; adoro enamorarme de otras, así.... a simple vista, porque no dura y a los pocos segundos, ya ni las recuerdo. Adoro que ames a otro, porque así siento que de verdad te sigo amando, porque así puedo odiar (lo que sea) con motivos suficientes. Adoro que muchos quieran amarte y así vivir fantaseando sobre su vaga inocencia. Adoro dejarte ir, porque me siento bien, porque siento que realmente te amo, aunque cuando estés lejos, no pienses en mí. Pero hay algo que adoro sobre todas las cosas, y es esa manía (que nunca podré dejar) de pensar en ti, yéndote cada tanto, tan solo para fantasear con tu regreso.
Si algún día muero.
Es raro pensar en la muerte,
Si algún día muero,
No llores,
Yo no lo haré.
Yo no lo haré.
Si algún día he de morir
No quiero que visites mi tumba,
No tiene sentido que lo hagas.
Igual,
En cada sueño que tengas,
En cada sueño que tengas,
Seguiré tan vivo como siempre
O puede que más.
Si algún día muero,
Como de seguro ocurrirá,
No me busques en lapidas, ni en fotos;
Mucho menos en caras extrañas
A eso de las tres de la tarde,
Deambulando por las calles
No me busques ni aquí, ni allá
Porque siempre seré yo
Quien vendrá a buscarte,
Quien te encontrará.
No es que quiera morir,
Lo aclaro,
Solo te digo,
Por si la muerte acompaña mañana mi existencia,
Que si algún día muero
No me esperes más hasta tarde sentada en tu computador,
Ni esperes escuchar mi voz en la madrugada;
Porque sí algún me voy,
Dejare de ser este cuerpo
Y no volveré nunca más,
No seré alguien en tu vida.
Desde ese mismo momento,
Seré,
Rotundamente y por siempre,
Para ti.
sábado, 2 de julio de 2011
A mí.
Si algo ha podido enseñarme la vida es que de nada sirve lo que hagamos;
Todos nacemos y todos, más temprano que tarde, morimos.
La sonrisa ayuda a cargar la pena de estar vivo, pero no lo es todo,
Las lagrimas, el dolor y la caída siempre ayudan más y son más reales.
Escúchame muy bien cuando leas esto:
Tom Waits siempre te ayudara,
Tom Waits siempre te ayudara,
Cuando no quieras seguir viviendo,
A aceptar la vida,
Porque siempre puede mejorar,
así nunca pase.
A aceptar la vida,
Porque siempre puede mejorar,
así nunca pase.
Aceptar que fracasar siempre es una opción,
Nunca la que queremos,
Pero siempre la más latente.
Hay que apreciar el fracaso,
Si no, será un martirio llevarlo consigo
por el resto de nuestras vidas.
Si algo ha podido enseñarme la vida
es que la belleza nunca es digna de elogiar;
Si lo haces, toma la responsabilidad
de sufrir el rechazo y aceptar la indiferencia.
Si no lo haces, vive pleno, como un alma más;
vacío y carente, pero pleno al fin y al cabo.
Aprende que la tristeza siempre será mejor compañía que la felicidad.
Menos exigente, más sincera; menos exigente, más productiva.
Unas por otras, mi querido amigo, unas por otras.
Ahoga tus penas
en alcohol, en nicotina,
en tristeza, en pasión,
en todas las anteriores;
ahógalas como quieras
pero ahógalas.
Nunca será sano,
algunas veces,
ni siquiera útil,
pero ayudara, así no lo notes.
Tú, mi querido amigo, tú
osea yo, osease cualquiera.
Escúchame muy bien cuando te escribo,
no es que tenga razón
lo que digo carece de sentido alguno,
pero vaya que te lo digo de corazón.
No soy ninguna autoridad para que me creas
pero te recomiendo que nunca aprendas a vivir
sufrir, caer, perder dan sentido a esta incoherencia
de nada sirven las efímeras alegrías, las sonrisas sinceras
La belleza de una amada o la gracia de su sonreír
si no aprendes a disfrutar cada una de las tragedias.
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