Unas palabras que te debo; unas palabras que me debo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Desde una esquina.

Oigo un grito, allá, al fondo. ¿alguna vez te has preguntado por qué no me voy? Yo también; tal vez en otra circunstancia, con otra persona, en otra vida, con un sentimiento diferente, ya lo hubiera hecho... ya lo he hecho antes. Yo no creo en la gratuito. Algunas veces quiero gritarte un montón de cosas y me paro frente a una hoja de papel se le grito a ésta, para que después lo puedas leer.

Yo también siento que me has hecho daño, así como yo a vos ¿quiénes seríamos si no? Eso no le resta a nada, ni le suma, solo le da matices.

Vuelvo a oír el grito, como desde una esquina en mi corazón; mi pobre corazón, tan bajo de autoaceptación. El calor en estos días es insoportable, enfermizo.

A mí no me interesa que te mueras por mí, ya te has muerto por otras personas, ya lo harás por otras más. No necesito que me sea el amor más grande de tú vida, muy grande no soy. No me interesa que te no puedas vivir sin mí, yo también necesito irme de vez en cuando, brevemente y quisiera encontrare viva cuando vuelvo. Lo único que de verdad quiero de vos, es que si por alguna razón, me amás, no le busqués por qués, ni peros; que no te agobie el que será, ni lo que pensaré; que no determine tu amor lo exterior, que me dejés enloquecerme por tu desgarrador calor o que me dejés agobiarme con tu fría ausencia.

Vuelvo y oigo el grito y se que es desde una esquina, desde esa esquina de mi corazón que no tiene nombre, ni nomenclatura; que tiene tu nombre, reservado, pero ni vos, ni yo queremos saberlo y se que es una voz que grita, visceral, que no te deje caer, porque si caés, caigo yo; porque hace mucho que desapareció un vos o un yo entre nosotros, hace mucho que, por muy egoístas que no sintamos, lo que hace el uno lo siente el otro, lo que sufre un corazón, por lejano que esté, el otro lo sufre a su manera.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Neguemos lo que siempre hemos sabido.

Un par de golpes y un gotear que corroe el alma. O te mueres, o me muero; morir juntos no es una opción, sería un destino demasiado eterno para esta efímera e insuficiente existencia.

Estoy destinado a que te vayás, o si no, seré yo quien se irá. No necesito que exijás de por vida, únicamente necesito que no solo me busqués cuando nadie más está cerca tuyo.

Hoy no soy atractivo, huelo a perro húmedo y me duele el cuerpo, como el resto de mis días, pero daría lo que fuera por verte.

dificultad para caminar, imposibilidad de pensar, limitación de la respiración; debería resignarme a que mi vida es solo mi vida; a que para mí el factor determinante sos vos, y para vos fue alguien más, hace algún tiempo.

Solo, como me acostumbré a estar, como me siento cómodo, donde todo es incomodo, pero nada hace daño. Vos te irás, yo también, todos nos vamos y yo soy experto en decir "Adiós". La muerte no es el único fin, a veces la vida misma se encarga de finalizar aun tus ojos, de una manera más definitiva.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Un destino anunciado; una vida genérica.

Recuerdo algunas noches en que gritaba con calma "No te vayás, no te vayás, no te vayás" y me decias " no me iré".

Es normal, lo raro era que no sucediera. Dame un café y me devolveré caminando, sin refunfuñar.

Las sonrisas y los comentarios jocosos le gustan a muchos, los dolores y  el caos no tanto.

Sonreí, gritá, corré (si podés). Aprovechá la marea, antes de que de un momento a otro y sin aviso, se esfume... así como, si nada; como suele suceder.

Fue agradable, efímero, pero agradable. Volvé a tu vida normal.

sábado, 10 de septiembre de 2011

sábado, 3 de septiembre de 2011

Un girasol que muere sin ser regalado.

¿Qué es lo que querés? ¿Qué es lo que quiero? Al parecer vamos por dos caminos diferentes. Vos por el lado del desamor, y la desilusión, que acaba con la más mínima sonrisa de quien amás; yo, por mi parte, voy por el del olvido, directo al abismo.

Ya no puedo esperar, ya no puedo esperarte, ya no puedo esperar nada; ya ni siquiera puedo confiar. Todo debe acabar, y así como acabo la felicidad y la calma, hoy debe acabar la tragedia y el dolor. que todo me deje de importar, por utópico que parezca, debe ser mi cura a este mal. Que no me importe el amor, ni mi dolor, lo que fuimos o lo que ya no seré, lo que sos, lo que serás, lo que viviste conmigo y lo que viviste con alguien más, hacer de cuenta que todo lo que he vivido , que hoy vuelve como cadáver a atormentar mi existencia, no son más que anécdotas tan relevantes como las cortadas de cabello o los viajes rutinarios de mi mi hogar a cualquier parte.

Volver a enamorarme puede ser una opción, pero sería incoherente, sería fatal.

Decir que haré de cuenta que no importas vos, vos con lo que sos y fuiste, sería mentir, eso no puede ser posible, pero si debo arrancarme el dolor del alma y vivir, desentendido de lo que fuí y quise ser, para poder respirar tranquilo.