Unas palabras que te debo; unas palabras que me debo.

lunes, 4 de julio de 2011

Cánta algo que me agobie.

Mirando frente a frente a la soledad, noto que tiene mi rostro. Mis días tienen todos el mismo sabor, un fuerte y rancio sabor a dolor, a calma incomoda, a frustración; tienen todos un sabor a noche, a oscuro desenlace. Y sin embargo, a pesar de todo aquí sigo, aquí expectante, rancio y viviente. Sigo aquí, acompañado de lo que nunca debí tener, de los deseos de aquello que siempre querré, de un puñado de sueños inconclusos, y de nostalgia por haber empezado a vivir y con ellos a sentir, de verdad, lo que duele y lo que no; lo que amo y lo que no.

Una canción que susurra en mi cabeza, que me habla de desvelo, de perder tiempo, de amargura, de vida y de muerte. Y aparece dentro de mi subconsciente una sonrisa, como la tuya, pero cercana. Un beso evasivo, una caricia dormida, un "te quiero" baldío. Susúrrame despacio, con calma, pero efusivamente, aquella canción que te regale la madrugada de un sábado cualquiera, medio desnudos, medio dormidos, medio enfermos de pasión. Susúrrame, de nuevo, aquella canción que me agobia.

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