A mí que no me jodan. Morir joven tiene sus ventajas, vivir viejo podrá tener las suyas. Todos, o casi todos hemos pasado tiempo de nuestras vidas enamorados de la idea de un cadáver joven e inmune; algunos renunciamos rápido a esa idea, por cobardía, por egoísmo o sencillamente por razón.
Caer borracho a eso de las 3 a.m. en medio de la nada tiene sus ventajas; el mundo se ve mas grande desde abajo. Hay que caer por lo menos una vez al cemento, borracho y semi-inconsciente antes de morir. La vida no tiene gracia siendo feliz.
Amar es posible, el amor no, ni lo será.
El existencialismo no es atractivo; no ser sensual, en esta vida, se paga caro. Estamos aquí para sobre poblar este mundo y, entre las reflexiones y el condón, estamos incumpliendo nuestra labor biológica. Seamos sinceros, a nadie le atrae alguien que le diga lo crudo y visceral que es este mundo; mentir es la mejor manera de que alguien quiera tener sexo. Hay que ser idiota, para lograr sexo, porque el sexo es idiota. Si no sos idiota, querido compañero, intenta parecerlo, difícil no te quedara. Todos los que logran sexo son idiotas, pero no todos los idiotas logramos sexo.
Enamorarse es fácil, amar no lo es. Soñar siempre será mas cómodo que vivir.
Entre más estúpido, más feliz se es.
Poder morir 100 veces seria lo mejor que podrían inventar, la vida pierde sentido de tan solo saber que se acaba a la primera.
Un par de amistades rotas no te harán daño, lo que te hará daño será llegar al día en que se pudre tu cuerpo y te encuentras con que tu vida solo fue unas onzas de semen regadas en un par de cuerpos, uno que otro espermatozoide que logro fecundar, unas cuantas deudas que dejaste sin pagar, un café que se te enfrió sobre el comedor y una mujer que no dejaste de amar. Siempre recordá que podrás morir tranquilo, si confiás en "unos pocos buenos amigos".
sábado, 23 de julio de 2011
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