Recuerdo algunas noches en que gritaba con calma "No te vayás, no te vayás, no te vayás" y me decias " no me iré".
Es normal, lo raro era que no sucediera. Dame un café y me devolveré caminando, sin refunfuñar.
Las sonrisas y los comentarios jocosos le gustan a muchos, los dolores y el caos no tanto.
Sonreí, gritá, corré (si podés). Aprovechá la marea, antes de que de un momento a otro y sin aviso, se esfume... así como, si nada; como suele suceder.
Fue agradable, efímero, pero agradable. Volvé a tu vida normal.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
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