Unas palabras que te debo; unas palabras que me debo.

sábado, 13 de agosto de 2011

De musas y otras cosas.

Convertir mujeres, completamente normales, en musas se vuelve mi pasión con cada día que pasa. Desde aquellas que observan un vagabundo pasar por su lado y logran que imagine versos de canciones que nunca escribiré; hasta aquellas que asoman su rostro un día cualquiera de un mes sin importancia y llenan mis días de una falsa ilusión.

Algunas las convierto en palabras, para no tenerlas que ver. Otras parecen emerger de versos que otros han escrito ya, como hay unas cuantas que prefieren ser solo una oración, para no tener que cargar con la difícil marca de atormentar mi cabeza.

Una mujer que pasa llenando un aire que ya no existirá más, alguna otra que alimento las ganas de perder mi cordura, y no llenó mi corazón. La mujer que preferí inventar, para no mirar a la de verdad y que así, perdiera el sublime encanto que produjo en mí. Aquella que vivió dentro y ha tenido que irse, sin quererlo del todo.

Tantas, tan diferentes, tan únicas, tan grandes; Unas se van, otras llegan, alguna que no querrá irse nunca. Todas guardadas como fotos desgastándose con el paso del viento. Algunas que no recuerdo, algunas que no quiero recordar, de todas me llevo el recuerdo, así sea, para no volverlas a mirar.

Convertir mujeres en musas es mi pasión, porque es más fácil, volverlas palabras, imágenes y hasta canción, que darme a la tarea de amar a alguna de verdad.

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