Un par de tintos. Una canción que suena desde hace tres días y un rostro que apareció ya hace un par de semanas.
¿Qué podría decir? yo creo que nada, todo lo que me permito decir, ya lo dije. Lo siguiente es mencionar lo que no puedo permitirme, ósea, lo más importante, lo más real, lo menos sincero.
Mis neuronas a esta hora están muy ocupadas, golpeándose unas a otras y el dolor de cabeza es insoportable; pero necesito escribir, hace mucho no lo hacía. Ya lo necesitaba. Una voz que me imagino, aunque ya conozco. Otra que suena, como banda sonora de la única película que nunca terminaré de ver.
Es increíble, un par de días, acompañado de dos soles, y ya es prácticamente sublime. Ya quiero regalar toda mi música, ya quiero redactar mi biografía, ya necesito un café.
Una taza de miel, mirándome a los ojos; unas cuantas dosis de incertidumbre. ¿Sabe que me haría muy feliz? Lograr no sentirme culpable, ni tan patético; pero es ineludible sentirlo.
Un par de tazas de café y yo sigo con mucho que decir. Como que no me gusta que me mire, no porque no me guste ¡Tan solo si pudiera sentirme más tranquilo cuando lo hace! Si pudiera mirar y no sentir que se van las palabras y solo puedo sonreír.
Solo quiero pensar que puedo mirar esa rara efusividad, hecha usted, y poderle preguntar tranquilamente: "¿Quiere venir a caminar un rato conmigo?".
lunes, 8 de agosto de 2011
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