No quiero sonreír, no quiero estar bien. No me interesa hacer feliz a nadie, no me interesa nada. No estoy de lucha con el mundo, no estoy de lucha conmigo, solo no quiero sentir que doy vueltas en la nada, que estoy ahí solo para cumplir en la vida de los demás, porque hace siglos que no cumplo en mi propia vida y eso hace que me odie tanto que no puedo no decirlo.
El calor me consume, pero es tanta la soledad que ya no se si es calor, o me quemo del frío. Tengo que empezar a aceptar que yo si estoy tan solo como el mundo me grita. No hay de otra.
Tal vez lo único que me alivia es escuchar la voz de alguien que puede estar más mal que yo, gritando lo que yo quisiera tan solo susurrar.
Si el mundo hace lo que le da la gana conmigo ¿por qué no puedo hacerlo yo también? Hacer lo que me salga de las vísceras, así no lo intente siquiera.
martes, 30 de agosto de 2011
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