-Te mentiría si dijera que no me duele- Le dije, aunque no fui capaz.
Todas las madrugadas me despierto sudando su nombre, pero tampoco se lo podría decir. Hay cosas muy poderosas que no debe saber, señorita.
Yo pensé que después de los 15 años no se vivía esto con tanta intensidad; pensé, pero al parecer es una maldición que no me abandona. Ojalá yo pudiera sentirme igual de tranquilo como antes. Se me dificulta sentir algo más allá del dolor, cada que inhalo es como una puñalada entre estomago y corazón; físico, nada de metáforas.
"A sad coffee" dice el hombre de voz oscura a mi oído, ese tan desilusionado, tan triste, pero con mucha más vida muerta bajo su ser; él tiene razones, yo no. La vida me dice tantas cosas, que yo no logro entender ninguna.
Es difícil pensarte, más que nunca. Ya no soy el mismo, aunque sigo siéndolo; ya tu vida no me ve igual, ya tu corazón está lejos.
Dame un café, un par de golpes en la mejilla (para ver si duele menos todo) y regaláme un cigarrillo. Después podés irte, si querés, partir puede ser una opción. No te vayas muy lejos ,eso sí, porque me hace falta añorarte. Sufrirte también hace parte del trato.
http://www.youtube.com/watch?v=uWczuzNjTeo (Escúchese esto, y lea.)
lunes, 29 de agosto de 2011
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Manu de por dios, aunque todos tus post me dejan como Ö tenés unos que me dejan sin aliento pero del todo. Este es uno de esos. Abrazo
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